Hace algún tiempo retiré de mi fotoblog la opción que permitía dejar comentarios en las fotos. Algunos me habéis preguntado el por qué de esto.
La pregunta no tiene una respuesta única. Es cierto que por aquel entonces estaba sufriendo un masivo ataque de spam que no conseguía controlar y lo más fácil sería decir que éste fue el motivo, pero no es así. La decisión venía rondándome desde hacía ya mucho tiempo. Hay amigos con los que lo he hablado recientemente y con los que he debatido sobre ello. Es más, el tema de los comentarios es algo sobre lo que ya reflexioné públicamente en los textos que acompañan a dos de las fotos subidas en el verano de 2007: "A través de la ventana (8)" y "A través de la ventana (9)". El tema, por tanto, viene de lejos.
Por aquel entonces, verano del 2007, yo era un "gran" fotógrafo, todo un "artista" que recibía docenas de comentarios en cada foto, casi tantos como los que yo mismo hacía o devolvía. Pero aquel ritmo me resultaba agobiante y decidí parar y comentar sólo aquello que realmente me gustaba, intentando aportar además una visión crítica y constructiva en cada uno de mis comentarios, o eso creía yo. El cambio fue radical, en pocas semanas pasé de cincuenta a cero comentarios por foto. Fue mi primera gran revelación: el número de comentarios de una foto no es proporcional a la calidad de ésta sino al volumen de comentarios que su autor es capaz de generar y al nivel de halago que estos comentarios transmiten.
Con el tiempo he llegado a asumir que la mayoría de los comentarios que recibimos son más interesados que interesantes. La gente comenta para ser comentada. Yo mismo he entrado en esa rueda en varias ocasiones a lo largo de los últimos años y siempre he acabado dejándolo cuando la sensación de falsedad se me ha hecho insoportable.
Cuando llegué a este mundillo de los fotoblogs, blogs, etc. lo hice con la intención de compartir ideas, conocimientos y de crecer como fotógrafo con las aportaciones de otros que, al igual que yo, pretendíamos aprender a través del contacto entre iguales. Pero me encontré con algo muy distinto.
Hoy las comunidades de fotoblogs se han convertido en redes sociales encubiertas en las que la fotografía ha dejado de ser un fin para convertirse en un medio, algo que permite cultivar el "buen rollito" entre afines, organizar KDDs, crear grupos, etc. El "coleguismo" ha robado el protagonismo a la fotografía. Y la primera víctima de esta transformación ha sido la capacidad de crítica, o lo que es peor: la autocrítica.
Hace años un periodista preguntó a Jeanloup Sieff si creía que la fotografía era arte. Él respondió que no, que la fotografía no era arte pero que algunos fotógrafos sí eran auténticos artistas. Como en tantas otras ocasiones el viejo maestro dio en el clavo. Y lo hizo porque esta afirmación tan simple implica una gran dosis de humildad. Aceptar esto supone asumir que por el simple hecho de empuñar una cámara de fotos no nos convertimos en artistas ni nuestras fotos en obras de arte.
Pero Internet y las Redes Sociales, estructuradas o "de hecho", se han encargado de subvertir esta afirmación. De la misma manera que los platós de televisión se han llenado de "famosos" cuyo único mérito es haberse "calzado" a éste o aquella, Internet se ha llenado de "artistas" que han sabido rodearse de una cohorte de "palmeros" que aplauden y alaban todas y cada una de sus fotos, incluso las que carecen de todo interés. Además, mucha de esta gente ha hinchado tanto su ego que ya es incapaz de aceptar la más mínima crítica. ¿Cómo vas a cuestionar tú la calidad de sus fotos si hay cincuenta acólitos que diariamente las ensalzan hasta el paroxismo?. El resultado final es que estamos cargándonos la fotografía y banalizando el arte. Triste final para algo que pudo ser una gran herramienta al servicio del aprendizaje fotográfico, y por qué no decirlo también, del ARTE con mayúsculas.
Desde que puse en marcha mi primer fotoblog, www.aprendiendoaver.com, hoy ya desaparecido, han pasado más de cuatro años. Tiempo suficiente para equivocarme un montón de veces, pero también para aprender algunas cosas. Al comenzar una nueva etapa con www.perechulia.com era el momento de empezar a ser coherente con lo que los años me han ido enseñando. A lo largo de este tiempo he conocido a muchos buenos fotógrafos a los que comento sin esperar ningún tipo de reciprocidad, de hecho no existe ni creo que vaya a existir, y también a otros muchos que están en el camino de serlo, o que simplemente disfrutan aprendiendo a hacer mejores fotos. A todos ellos los sigo de una forma u otra y en ocasiones trato de aportarles una visión crítica, equivocada o no, pero honesta en todo caso. Lo hago y seguiré haciéndolo (mientras me lo permitan) aunque mi fotoblog no tenga una sección análoga.
Hace alún tiempo hablé con un fotobloguer que se me adelantó unos días en la decisión de eliminar los comentarios de su fotoblog y me comentaba que desde entonces vive mucho más relajado. Yo empiezo a sentir lo mismo y aún espero sentir algo más importante, espero sentir que fotografío para mí y no para la galería.
Si has sido capaz de leer hasta aquí es que debes ser "uno de los míos", gracias por lo tanto por todas las aportaciones positivas de estos años, por todas las críticas descarnadas y los estirones de oreja que me ayudaron a centrarme. Gracias por estar ahí cuando fue necesario y decir lo que tocaba cuando era menester. A todos mis "abogados del diablo" gracias una vez más. Seguiremos en contacto.
Un afectuoso saludo.
Pere Chuliá